14 iXxxwrs AzoaIv Ffrkánou ROS«, F. DU {XWiy.iilfabetaprimero. Ortgen r etymológia de todot lot wcablos originales de la iengua castellana. Ms. 6929-T. 127 dc la Biblioieea Nacionál de Madrid Riusiaiifr, S. (1995-96): »Las palahras anitguas cnvfellanas en cl Tesom de la Iengua dc Cowimibias»-en Trawux de Linguistioucctac Philologie. XXXHI-XXXIV.pp.419-453. Secu. M. (1987a): «Autoridades literárna* en cl Tesoio dc Covamibias», en Es/udios de lexicografia espaňola. Madrid. Pataninlb, pp II1-128. —— (1987b): «El Tesoro dc Covarrubiaso, en Estudios de lexiciigrafia espaňokt. Madrid. Paraninfo. pp. 97-110. Stumer. R.-J. (1970): ľW Centuries of Spanish and English Bilingual Lexicography 1580-ISOO. The Hague, Mouton. S»"x*»s, P. (1997): Hisioinrcle tapenséelinguisitque. Paris- Presses Univcrsiiaircsdc France. Valverde, U. (1600): Tratadn de Erymohgias de voces Casiellanas en oiras lenguas: Latinu. Htbrra. Griega. Arabe, Mo. 9914 de ta Uiblioteca Nacionál dc Madrid Venrías, A. (1565): «Dc una particular declaration dc algunos vocabkaque en el prescntc libro del irámiio por di versos capitulos csiän csparcidos». en Agonía del trámito de la muerte. Akala dc Hcnares, por Andres Angulo. La lexicografia académica de los siglos XVIII y XIX Pedro Alvarez t» Miranda Universidad Auiónoma dc Madrid Con miicho gusto cumplo el honroso eitcaigo que me ha hecho el proľ. Ignacío Ahumada Lara dc cubnr eon mi intervention, en cstc Scmlnarin, un tranio dc la liisiona de nuestra lexicografia. el que corresponde a los díccionaríos publieados por la Real Academia Espaňola durante los dos primeros siglos de su existencia ya casi tríccnlcnaria,cl XVIII y cl XIX. Comocs bien sahido, el lugar que ocupa denirodc la lexicografia espaňola la de carácier insiímcional. es decir. la emanada de la Academia, es considerableinenIc más ancho y trasccndcnlal que cl que ocupa en otras paiscs y Icnguas eumpcos, incluso aunquc cstos, caso dc Francia y el trances, o dc Italia y cl italiano. lengan iambic» insiítuciofles similares. y. más aúm incluso aunque tales insii-tuciones sirvieran como mudelo inspirador para la nucsrra. Toda la lexicografia espaňo-la ba girado, para bien o para mal, alrcdcdor del rcpcrtorío de la Academia —hasia cl punto de que han lenido que pasar casi Ires siglos para que sc publique cl primer diccioniirio que sc sitúa radicalnicntc al margen dc aque)—; de esc «acadcmicoccn-trismn» (cnmo lo ha llamado Manuel Seco)' sederiva el que hableiilQS justificiidii-mente. a efecios de periodización o clasifieación, de una lexicografia preacadčmica, de una lexicografia académica o dc una lexicografia extriiacadémíca. Dcbo pfesentar aquí. por lanto. un panorama dc Id que sabemos acerea dc la lexicografia académica a lo largo dc esos dos siglos. Y he de enipezar senalando que. en general, conocemos bastante bien (aunque podriamus conocer mejor. claro es) lo rclativo al Sigto XVIII. y algo peor lo que sc rcfierc al XIX, cuyos diccionarios, o, mejor dtcho. cuyas rccdicioncs dc un mjsnto y solo diccionario, iian atiafdo algo I. «la micnxsiruciura díl Uiccianarta del espaaol venial«, en Smposio de lexicografia actual: elahuaclán de duxionariai. ljfľonrta. WH> {Code/not de Lingua, AnexoJkp. 2J: «El diccionario sroilnkooilvtip!ttiub>.aiC' altamciv te patrióticos; los aeademicos sienten «sonrojo>K «g la palahra que emplcan de que, habiéndose adclantado nuestro pais a los demas dc Europa con cl Tesoro de (Aivarrubias. un siglo despucs se viera aventajado cn materia lojcográfica incluso por Portugal (cn Inuapaftiateehutóll íl lix-uftn'«nVí/ifirmi;in-;i,/«íoi.idcBluicau,quchabíaenipc?adii apublicancen 1712).' Tcncmos noticia—no sc si lidcdigna— c dcquelaapahciondel 4 Vn*c mi jiilculi) «l ii, KMlemiat de We iiovalomi. cn F.. RodiiguCľ Ciuilios led). #v feit actuktnUa a la mitloprjut el diiruríP del mhrr rn In madc/nUml. \'i!cpc1i BdickoU All'om cl Maenimm, l**3. P|> 26J-300. 5. «Lim H*ticcw. lialiaiMt. Inglcwi y Potmguno hnn cnnqucviúo «us P*m« c ld«>nu.% coa pofcvtBrtino* RicitomiiK.,, y ntuulK« hem« »ivido «n la gloiu de iet lo* pnni.:I,n y co» vi >.mio(ö dc m >rr lo» intpxcw (»I I mol u öc In Real Ac4dcmio KipaAula*. cn Ihciamimi de la Irngua laiidh-nn. I. Mujiid, l??6, p XI). I (»iitaJémicm (sp.iňolfxluinnuolrjudc ciurrmiy aliaiitodc Inpmduc-ciuOlcxKogfafiiaoKopMAikmasael IfafdtobrKKlc U CniKa. cu)« «xera impitsiioiie-. d* 1691. •» lirve dc n*nlclii. eunc^cn. por Oipue-iio. Ui diu edicurmcs (1694 y |Tlfi) del dieiHHumi de nu boniulif in puiunin, »I tomo \n* dtccitmanoi de Richetci (I6&0) y ei-mttlctncmniia. >1m Icxicngrálicai kw que lan bnlUnir-merne x hjhia iuKUdo la \c% KHigraft* monolratyie (rainea. Atern bier,, el nicjor dlteionano (rancei dc <)uc k puede dl^poncr cu 172b cs. «egůn, lot acndeniicos. el nirrMmiiiriv dc TrfAbux. que concccn por W icgunda ImpcMiůn cn omiro volimKn« dc 1721. ApicciaciMi que up debe eiiiaiUmt-i: ac cxpliea. de una pane, pm cicnn ptimacla tfc lof critcno« cuanntaii>uu> (el dKciurtann de Trtvnux c» una reclaboraoôn ampliada del de Furehéie. que • m if/ c« «in diifiuti cl mát ci|»om>. en unto que °dicoonnairc iiniveiurl-. oc aquella inadai.dc wra. poi cl t«dH>dequeemre ku «jJémicm (undadiv ws hubiac ill» jcfliiia«. In. PP. AkaKw y Cn»am Vŕa.c A Pcicď Ooycra. «Cuolnbue>Ďo d« >o*)e*uiuit •I Ukcumartode Auio/IAidrn'.ffi batonyte. 6(. 1922. pp 4ÍS4SI. 6. La mmo del diwuim dc ingriHi cn U Academia d» tugenio Moon» <£V funtnnfiriuno Ar Im "........ Vlitdhd. 1978. p. 9); Monies dKe habe, leid» la anecfeu en Umě. pero no prcetu dňnde. :•■ frmoÁív*MzM Miramu pnmcr torno dc Auioňdadcs provocó, a su vez, sonrojo en los académicos franceses poi cl Naiiiaiivocontrastccntrc la cclcridad dc la Espaňola y l.i lentilud dc los parisinos. que hahian necesitado casi sesenta aňos para dar a luz su pnmcr diccionarío (que. po; otra parte, no citaba autondadts. como ya ha quedado dicho). Las viclsitiidcs de Id proeŕa son bicn conocidas gracias a la detallada cronica que tra/ó de ella Fernando lázaro Caneter.' I.n hecho fundamental ha de destacarse antes que ningún otro: el Diccionario de autoridades surgló. si. a) calor dc ona con-cepción emonces muy arraigada. la dc que las lenguas. al tgual que los onuníimos vivos, alcanzan una edad adulia n dc madurez a paitir de la cual es preciso «fyarlas» si h quiere evilar su dccadcncia. Ahora bicn. lal planleamienlo no condujo a los académicos ledactores a cerrados cxclusivismos puristas. ni a proscription I Heran a de ninguna cla.se. Es normal cn csle lipo de obras que .ve vayan haciendo, mcluso sin i|ik nos redaciorcs se den plena Clients de ello, menos rcstríclivas de lo que iniciál-mentě se propusieron ser. Kn cl caso del primer diccionario académico ya los plantca-roiento* inicíales fueron. como vio Cjili Gaya.' más amplios que ins de sus inodelos curopcos; lo que. unido a cse olio insensible ensanchamiento dc crticrios a que acabo dc refcrirmc, ex plica la sorprendcnlc «modemidad» lexícográftca dc Auiortdudes. que no quiso ser. ni es. mero panteón del vocabulario empleado por los clásicos dc los řiigios XVI y XVII. ni tampoco un código lexicográfico del uso coriesano. sino que flbnó gcncrosameiite sus puerlas a la variation diatópica, a la diacróniea y a la diastrálica. Lazara Carrctcr ha explicado de modo convinecnie el porqué de la election de un tiiulo. Diccionarío de la lengua casiellana. que, por cl genlilicio que cn él figura, pudiera resultal desorientador. Sin que ebon podamos detenemos cn los pormenores dc esa explicación - baste recorder que casiellano y espaňal funcionaban como voces cstrictamcmc sinónimas - . lo cicrto es que los académicos no acomeiiaon su irabajo desdc una posiciím caste)lanoeónlrica. «A diferencia del ejtcllisivismo parisictis« del diccionarío francés —escribe Lázaro- , cl de Autoridadcs desea aoo« ger todas las voces provincialcs que pueda»' A lal objeto intció entonces la Academia la costumbie de semne dc la ayuda de colaboradorcs residentes fuera dc la Corte, costumbre que con cl liempo llcgaria a insiílucionali/arsc cn la figura dc los llamados académicos conespondientcs. Sicmpre ha prevaleeido cn Espaňa. y no poco i ^odelDHaowtodeAMwidaéeslWIJ-fyM) Discuiw de mgreio cn li Re* ■ E*panola. Madnd.1972. 9.l*t*xlcogn$ůOCůdimkamdiigloXyiIl<>vkdkCUBfaFB\JBO.l9í&. 9. Cróntta.-, p lb. H iHOooatAFlí * los íiqub XVIII y XIX Im conuibuido a ello ta Academia, la considcración de la lengua eomo «complcjo dialectal» Loa pnmeros académicos abrieron cl Camino incluycndo end diccionario -según el recucnto de Aurora Salvador Rosa * unas I.4Ü0 voces ton caracten/a-clónde«provineiales», es decir. con marcacion diaiopica. L*i mas diligenles dc csos colaboradorcs no conesanos fucion los aragoneses cn particular elprimeiodeellos. josó SicssO dc Bolea, que mandó espontáncamenie a la Academia abundantes mate riales para cl primer torno lo que motive- que cl porcentajc más alto de esc conjunto dc vocable« regionales lo constituyan. con mucho, los aragoncsismos, como han esiudiado M. Alvar Ezquena« y J -I. Aliaga Jimenez.1» EH fin. del conjunto global dc voces «ptovincialcs». una pequeňa parle, pero de alto valor simbólico. y ptclíguradora dc lo que iba a ser aspiraciôn de muetaos diccionarios futuros. eran palabras amencanas: cn concreto, según los cálculos de Aiirora Salvador. 126; algu-nas más según otros computes." Naturalmcnte que un altisimo porcentajc dc las obras y autoics citados cn cl pnmer diccionario de la Academia corresponds a los siglos XVI y XVII. j.fcs que acaso podria ser dc oiro modo? Pero. dando esio por semado. es menester subrayai cl csfuerzo de los académicos por ensanchar esc núcleo cronolôgico cn las dos direccio-nes cn que era posible hacerio, hacia atrás y bacia adclantc. Se díra que a primem visia no BDundu los textos mcdicvales cn Auiondades. a lo que cabc replicar que. aparte mucbos del XV. para los siglos anteriores cslä todo lo que podia cslar. es detir, lo poco que era entonecs conoeido: cl FueroJuzgo, cl «Poema dc Alexandro». Alfonso X, la «História de Ultramar*, El (onde Lucanor y varios tiicros y cronicas. Por lo que sc renew a los textos del entonecs casi retiéfl estrenado XVIII. si bicn cn la lista cronológica que figura al freute del tomo I el unico autor posterior a 17«) cs cl trala-dista de piniura don Anlomo Palomino (autor de El \l\iseoptctóncoy escala optica). lo eierto cs que hay olios mas que solo aparcccn en la relation dc abrcvialuras (don Tcodoro Ardemans. el P. Tosca, los académicos Ictieias y Alvarez de Toledo..); y que cn tomos sucesivos se aňaden nuevos nombres. enire tilos. claro es. los dc algu-nos de los académicos mismos, además de Otros que no lo cran. como cl l)r. Manin 10. -Lw l«4lizacione* »«rlißCM cn et Oiícíom™ de ouio'ldäd^-. en Ltn&äitka Es^/A^h ml vil. 1785. pp. 103-1». 11. Eqwcinlmcmr abundtnlcs. pai lo qiic cpieäa dtcho. cn cl tumo I 12. »Loi ,ir, " i. uu i en li» prime»™ dicclonana* academiccKH,rn Irxtcagralia descriptive, pp S33-J-4I IJ. F.1 /*.«*-• arato*ěs m el Okfkmrto dt Auioridadet. Zaragoza. Iiwniueion ■Jcnumlo el Catě-IMob, 1994. 14. tfd. Marnici Seto. «El lôico hopunuameneano en Im diccionjuio« dc lu Beul Academia Espii-ňolflo, en BKaF.. IXVttl. I9KS. pp. 85-98. cspccíalmenle p. 87. 40 PeDHO ÁlVMtlSZDt Ml" v.l. Martinez." Eugenío Gcrardo Lobo1* o el peruano don Pedro de Pcralia Barnucvo.' Y la cosh no queda en mera declaración de inienciones. Notese lo siguicnlc: en el tomo I dc Auioridades no aparece aim el nombre dc Feijoo. ni podia aparcccr. por la scncilla razón de que el volumen primer© del Teatro criiico eslaba saliendo en esc mismo momento. 1726, de las prensas. Pero en el lomo II del Diccionario, que es dc 1729. ya sc rncluye y se ulíliza a Feijoo. al igual que en los posteriores. Y el mismo tomo I mancja fucnics teccntisimas: en el articulo burgés. por cjcmplo. sc ciian iidos «Arancelesn dc 1722, o sea. tin texlo rigurosamente cocianco dc la redaction misma de lu obra Ojalá (oda la Icxicogiafia posterior hubicra lenido la misma rapide/ dc rcflcjos. Put lo que bace a la reprcscntacióii dc los diferentes niveles de lengua, suele mencionarse siempre. y desde lucgo el dato es relevante, la presencia en Auioridades del Icxico dc la germania. BI contrasie con los csttrados académicos Franceses, que jamás se hubicran plantcado la posibilidad de recogcr en su diccionario el habla de los bajos (bndos. es palinario. En un repcrtorio basado en tcxtos. como lo era el cspa-fiol, las cosas Ionian que scr bien disiinlas. csiando como eslaba prcscnte buena pane de esc Icxico en algunas crcaciones literarias. HI diccionario las citó siempre que pudo, y cuando no. se Umiló a rcmitir al celebre Vocabulario dc germania dc Juan Hidalgo (I ft09), obra que literalmcnlc sc volcô en Auioridades. con consecucnclas, en mi opinion, algo disiorsionadoras dc la rcalidad. sobre todo por lo que hace a la perpetuación puramente lexicográfica que aigunas supuestas voces o acepciones germanesciis han icnido hasta nucstros mismos dias. Ahora bicn. al margen ya de la cuestión de la germania, lo escneial es seňalar aqui que cl "corpus» de obras maneja-das para la confección del primer diccionario de la Academia desborda muy meritoriamente, para la época. los límites dc lo que podriamos llamar fucntes literarias en senlido csBicio. Claroque son fucntes cscriiaslno vamos a pedir que se mane-jaran entonces corpus orales); pero derilro de cllas hay numerosos textos de lipo juri-dico o adminisiraiivo. dc autoria anóniuia o colceliva, algunos franeamenic humil-dcs. sin prctensiones literarias. y de los que puede alirmarsc que rellejan de modo bastantc satisfactorio cl icxico real y colidiano dc muchas parcclas dc la vida espaňo-la (el Icxico de los oficios, del comercío. de la milicia...). Por no rcmoniarnos al ya mencionado Fuetv Juzro o a las vcncrables Panidas. que en Auioridades ocurrcn a IS. Se incorpora a In litu adicional en lo* ptclimirarcs del tomo IV. pew iu Anatomi» cvmprndi-na (IJ17) y tu Diicurju* lobre los iröwat 11731-23) eon*un ya en la iclaeiún dc ahreviiiuras del lomcill. \(y BltHmbKdeetfcpacUanfireceportvipruiKraenlali^norabicviiiunidelioinAtl. 17. Su |»wnn limo tunttiuia Il~32)ie cita yaen CllOíiW V. LEXicoonarw academic* w los nGLOS XVIII v XIX ■11 coda paso. repascmos las listas de obras citadas. o, meje-r aůn, los arliculos mismos del diccionario, y enconlruremos las Rccopilaciones de Icycs del Reino y dc Indias. lasOrdcnanzas de Sevilla, dc Zaragoza. dcTarazona. de Lorca, otras de guamicioneros, la Pragmática dc lasas dc IfiSO, una Pragmaiica de trajes. «Aranceles varios». las Lcycs dc la Mesta, las Ordcnanzas militares. etc. Por supuesio. enire los autorcs cita-dos, V aunquc la Academia sc dio cuenta muy pronto dc que tendria que poncr freno a la inclusion del Icxico más especializado, figuran boiánicos como Laguna, traladistas de agriculiura como Gabriel Alonso de Herrera, maicmáiicos enmo Tosca. arquitec-toscomo Aife y Villalaňc, una nutrida rcprcscniación de medicos," albcilarcs y far-mace uticos.cocincroscomo Rupcrto dc Nola,:i Diego Granado o Marline/ Montiňo, cxpeiios en blasen, en celTcna,**' en numismálica. en arte miliiar. en comcrcio, era Mis aim: la Academia lue lo suficiememente elásiíca e indulgcntc como para dar cnirada tambien a vocablos para los que. por la razón que rucra. no disponia en esc momento dc un cjcmplo cscrito. Esio ocurrc, por cjcmplo —pero no solo—," eon algunos galicismos entonces rccicntcs. de fines del XVII o principle* del XVIII; es Irecucntc que los académicos anadan entonces algún conieniario del tipo 'es voz tccieniemenle [o modemamentc] iniroducida, y sin ncccsidad". La cslän condenan-do, si. en eieno modo, pero notese también que la cstán incluyendo. y eso es. a la posire. lo que más cucnla. Es decir, cstán aceptando «1 galícísmo. aunque sea a teganadientes. ^Dóndc está el lan traido y llevado purísmo de la Academia, al menos cl dc esta Academia lundacíonal? ,,Donde su presunio «autoriiarismo» en cl que bas-tantes ereen, sin duda que groseramenie desoriemados en cuanm al signifícado dc un litulo que. por lo demás, los lúndadorcs no pusicron a la obra* Para entender lo que rue cl primer diccionario dc la Academia, convienc aten-der menos al famoso lema, cl manoseado «Limpia. fija y da esplendor» que siempre provoca sonrisas podria ser hoy «slogan de un deiergeiue—. o a las declaracioncs programáiícas de la Corporación, expiesadas en los prcliminarcs del diccionario, y. en cambio, rccorrcr una y olra vcz la obra misma, que cs. insisto. lo que verdadcra-inente cucnla. y una autcnlica caja dc sorprcsas. Como la que uno se lleva, por ejem- 18 Bcnb* M Ouiieri« Kodilla. «Cůnsirucílůo y nienie* uiirizadas para lot. icrminos mé*cw.enel Diccionario df AutoHdadet*. en Rtrttta fa Uticae'Vli". I, HM-95. PP- >4*-' K- 19. El libro de guiiaäai fur» «dueeiön dri tjuljn) lirurj *i" lu» lonwi IV yVi nvmbíc de «Mmaie Kobeilo». 20 Jose Mnnucl Fit>de>is Rued*. ■■Díecioiwrios y criixa textual; 1* icnniimlnEin ccuera en cl DU-eíonario de aiiio/ldadei». en Afai del II Coagresa laeernacioaal df Htttaria de la lengua espanola. Midfid. 1992.1, pp. 1017-1022. Ewaiticula llurilra odo hceho rf levante; lot ledaewics teAutoiidtnítS i» ic limiiMon sl einpko of lneme? inipicia». *ioo que. euaodo nie prcetío. acitdicron a Ins maniiscrj. 2I.TvnbÍén muehí» voce* reyianaka figuran sin texio que Lu a*J>e. 42 Pedro Alvarez ix Miramm plo. al dcscubrir cntre las obras ciiadas un libnto tttuladu Ooctrina moderna para los sangradores. publieado cn 1717 >■ esciito en cspaňol... por un cirujano ľrancčs, al servicio de Felipe V, llamado Lc l'reux." ^Quicn iba a deciroos que un sacamuclas gabacho se iba a convert» cn autoridad (kl idioma? Y es qut los acadcmicos. ventu -rosamente. esiaban ya inficionados por cl virus de la mejor lexicografia. la que impe-lc a pciseguir un testimonio teal de uso hasla dar eun el allt dondc sc cncueiure y cxhĺbirlo después como un iriunlo, aunque cllo impliquc sallarsc a la loreta ciertas deelaiaiioncs de principles. Los dictionaries padecen una terrible scrvidumbrc: la de que, al dia siguiemc dc su aparición, ya cstan rcclamando nuevas incorpoiaciones y reloques. Si su publi-cacinn sc prolonga cn cl tiempo. antes incluso dc que culmirte ya se han acumulado las adiciones y enmiendas a Iq que salió primcro. Antbas cosas succdieron con el Diccioaario de autoridades, paia el que los acadcmicos ya desde 1732 tenian previs-to un Suplcmenlo, cn cl que se empezo a Irabajar. Sin embargu, lermínado cl cucrpo dc la obra en 1739. otras tarcas corporativas —la Ortografia, que sc publico cn 1741. y la Gramática. que veria la luz en 1771— rcelamaron bucna pane dc laatcncion, y cl S up lenient o avanzaba con pasn más bicn lento.-' La Academia decidió plasmar por eseiito la e ydeahíquccn lossíguicmcsopúseulosque las recoßen ya no sc mencione el Suplemeulo: hay uno —me rcficro por ahora unica-mentě a los del XVIII— que solo se conserva manuserito. A'neitu- reghs que ha jormado la Academia Espaňola para la corrección y aumenlo del Dicctonario Aňo {ľS?'* y otros dos más, impresos. unodc 1764"" y otro sin Iccha que Cotarclo erec cs dc hacia 1760 pero que más probablemenie es de 1770. y buena parte dc cuyo conienido pasará al prólogo del díccionaiío apaiecído a fines de ese mismo aňo.-"' HM II dcdictcmbfcdc ITíJscaaieidaicliiipiimtilasicglasde l743;y.cnc(ccio.cl lldcjunio de 1734 "M aWoibiiyeron entre los Senorcs Academie« —dice el »cm cortcspondienie— eKcmpUics jiutiCH» de las regia* que túto la Academia en el ano dc 1743 para la correction del Diccionario-.*. Como cl (olleiu cu>« titulu lie copiadc- auita (y que de-ienbe Courc!». Dôcono actrca de las abrai publieadas por la Real Academia Espn/hla. .Madrid. 1928, n" II; hnyefcniplarcnUBiMiotccadel* H.VEJ norienc pie de imprenia, e* dilicil saber si corre^prmde i ciu tmpraión de 1754 na la que «c icahzftra once auM alrjs (Si ei uin se KaUeů. lo que parete rmibdble: el 3 de lepliembre de 1743 el SecRiano babla hecho prescnies «Im rcglns que cn (ikiu de los Aaicrdea hauu t'otrando pai» Sople-mentu. las 'pie "c aprovaron }* mandamn imprimio; noencitenrrncn las acins posteriore* noiicia clccit-vj de que se hubieian imprew y rcpdilido. peru rw no uuiere deeir que u\ í'um no ocurriera.) H nlor-toö« del iínik» —mismo licnipo »erbnl que el «hi«» de U rc(end«»ciii— invitaria a pensar to prin»ero; en carobio. el que cn dieho lirulo se mencione el Suplcmenlo podria .sugerir to wgundo. 25. Catalog« de •nantncňiw de la Real Academia Ľipaňola. Madrid. 1991. M» 41Í. Coiarvlo (n" 121 u»W qac cl copisu (ue ■pmonblcinenie» Francisco lavier de Santingo Pnlonures, y anade: *Dc HCun> que fueroa iaipmas eiU» Hcglai; pen> hoy no « hulla ejemplai». Sin embargu, put cl acta dc la Academia dc lldefebrcrodc I7Í7 sabeinos que (ue un don Miguel Vidal et ciicaigado de sacar dote eopias mamiwriias dc ecu* nucvas rcglns; se manda que se enctutdcrncn y que •■-sc cnirc£uen a Ins aeaderoicos que hubieren de trabajar en b corrección-. Parece. piles, que eslas .Vueiai regia* no ie iinpiimieroo 26. Hegla* que Aajormadn la Atademia EspaAala para la convcciimy aumeiao del Itieiionioio de la Lengua Catieilana. Madrid. Antonio Per«/dt Solo. 1764. No ligurj «n CuMrvki. ni bay en Ubibliu-te• dice asi: «Quando las voces que hoy se ťonservan hubieren lenido uso desdc muy amiguo, se podrán comprobax con dos auioridadcs, la una de cscriior anliguo y la olra dc moderno que pruebe la pemiancii-cia dc su uso basta nucslros uempos, de sueite que ambas concunan a auiorizarlas p!cnamcnlc».w Lo inieresanie de esie icxio es que mucsira bicn a las claras que cl Diccionario de autoridades conlenia cn su interior cl germen dc un diccionario histo-rico, hacia el que sin duda hubiera evolucionado de habcrse manlenido viva la empress." Lástima que esc horizonte apenas enlrevisto poi los academicos dc nvcdiadns del XVIII qucdara lucgo oculto durante (auto tiempo. Kn cualquier caso, la lectura dc cstos documentos pcmiiic aprcciarcl alto nivel dc autoexigencin que se babia alcanzado. En esa linea sc sitúa cl muy intcrcsanlc discurso que pronuncia ante sus compaňcros, el 10 de mar/o de 1750. el academico don Juan de Inane, litulado «Sobre la imperŕección de los díccionarios», es una 11a-mada dc aicnción a la Academia paia que, consciente de que loda obra lcxicográtiea es siempre, por aus propias caracicrísticas, perfectible, no sc duerma cn los laurcles: gra/h dc 1770 y I775, G>"máaeaůe 1771 y 1772. cic. Pero oůlcw que vu ludascsdSObras IĎarta ŕieu.i cn In« poteada* coma ..Inipiesüi de Camaia de S M.», y DO C0DI0 imprese« oGcUI dc In Academia, pint no to era... lodavia. lofuca paiilrdcl I de Jun jo de 1779, loquc le pcrmiiióe*lamparyacn \&Orfogralla de eie mi&mo aflo «imprest de Cámara de S. M. y de dielia Real Acidemia». Es ob»'ÍO. pór to que quoin dich», que impresi* »olicicwu» >' cxclusivo lo CIA desdc una décndn ante«: cl ultimo tiihajn de Pens de Sow pin la Academia <« una Oration dc 17tir> (Coiarclo. n°256). 28. fUglas.. de I74Í. |A7); 1757, tot. 21; 1770,p. 35. ElieMocilaoU currctfwndeciaclaiiicntca I? primcta dc est« ue» venioiic*; en lat olrai do» « lee oesie» ea Itujat dc »cua» 29. Jttg/oi 1757. fol. 19; eon ura lig«a variante dc rcdnccicn en 1770. pp. J3.J4.V en el referklo prologu, p. VIII. 30 t i signlttcntivo tamhtén que. čomu lueco diretuco. el diccioiiatio dc 1770 incorpoic numer oso-nrcaiaitm rřX|COf**H*ACAD(«lí».DElX>SS*fillř.XV)ll> XIX d.S «Aunque esie |cl Diccionario dc la Academia Espaňolaj, aicndicndo a su edad, sc halla niucho más adclantado. sin comparación. que los de las Acidemias Toskana y Vrancesa, t*> puedo sin embargo pcfsuadirme a que V. E., lan hucn Juczcomo Padre. «kxc de conocer que no ha llcgado lodavia a la ultima perfccciôn».' En 1770 sc publica por fin cl prímcry —desgraciadamente— úníco lomo de la segunda cdíción del Diccionario de auioridadcs. compicnsivo. conto el correspon-dienie de 1726. de las dos primeras leuas del alfabeto. Es este un diccionario poco tonoeido y aún menos consultado: es vjetima del relaiivumente lôgico despego que afeeta a las obras inacabadas. Pero merece la pena accicarse a č) con eierto dete-nimiento. pucs nos niuestra que la Academia, superándose a si misma, seguia cn cl buen camino. Estudiar cl diccionario dc 1770 brinda constanlcmcntc ocasiones de lamentar que lo abandonara. El torno publicado presentaba. cn cleelo, las mismas caiacien'sticas que cl dc 1726, pero lo mejoraba cn varios concepios: aquilaiamieniode lasdefinicioncs, cli-niinacióii cn mm has de ellas de imiecesarias supcrtluidadcs dcbidas a la intrusion de lo que hoy llamamos mcialcngua de signo, mejoras cn cl tratamiento dc los verbusen construcción pronominal,*' novedades cn la macrocstruetura (por ejemplo, los paiti-cipios ya no sc incluyen. como en la príment edíciou, a coniinuación del intinnivo correspondicnle. sino en el lugar que alfabéticamentc les corresponde), cic. En cuan-to a las novedades de la nomenclature. es decir, la incoiporaciôn dc nuevas voces y la supresión de otras, es asunto que conocemos bicn gracias a dos detallados estudios de Antonio M. Ganido Mnraga.'r* Ya en el prólogo sc indicaba que el tomo recogia más de 2.200 articulos nue-vos; sc trataria cxactamcntc. según cl cômpulo de Garridů. de 2.620 entradas nucvas. (Tčngase en cuenta que los concepios de «articulo» y «entradaH no son plcnamcntc coíncidentes).M En cualquier caso. si lenemos cn cuenta que csiamos hablando ex-clusivamcntc del primer lomo de lo que icndria que haber sido un conjunlo de seís, hay que convenir cn que sc Irata dc una cifra de incorporuciones muy estimable. Por 31 EnOôiWíHr/í«j. Madnd. 1774. II. p. J«. 32. Véve «i ptoloso. pp lll-IV 33. «Un ernuHli« en la kaicognitia aeadeinu-a del XVlll Lat incoipoiactonet cn lasceunda impre-liundcl diccionario». cn Ll/igiňsiica £v/ni*i/o Actual, IX, 1987. pp. I99-2H6; olln cpiwdioen b leil eo^Tdlia academic n del XVlll l.in «upresionet en li *egui*lj impmiôndel dieeionaiio». en RSLCE. fteiiilade Filológia Häpän/ea. S. 1992. pp. 265-285. 34. Por olio lado. pareee que el cikulo de la Academia orrccc cl (ninwnio atnolmo dc voces, no el relabvo. ci decir, descuenu de cslc el nümero de In« suprimklns (que. como luego veiemoi. lupera la= 600); «tutu eitc primer volumen. Mu embargo de lat muchu meet uue tv hau cxcluido de Us que comprchendia el dc la prunera edKion. pot la« raionC! que ie lian apuiundo, licnc cl nuntcnto rie mas de dot mil doscicnios aniculos» (p. X). 4ti PilMí ÁLVAHE? DT MlrUVlM lo que sc rcrierc al lipo de palabras que inicgran esc comingeme. nu puedo sino remj. lir a los recuentos de Oanido: hay un 37,9% de arcaismos (993). casi un 25% de Iccmcismos (647). un 22,74% de voces sin especial caracicrización (596)... Pero lambicn hay, como queda dicho. supresiones, aitfculos eliminados: cxaciamcntc 625. segün cl mismo autof, y el dato es imponanic, porque la tendencia posterior del diccionario aeademico será mucho más prcdominanicmcnlc acumulaliva, y las cliiiiina-cioncs SC producirán con cuentagoläs. En 1770 se renuncia sobie lodo, precisamenk*. a tecnicismos (164. un 26.24% del loial de voces excluidas), en lo que no hay que vcr conlradicción alguna con lo que acabamos dc decir acerca dc las incorporacioncs: unos cntran. otros salcn, y cllo rcfleja Ian solo la casi inevitable alcatoriedad que aqucja al registro lexicografico de esta clase de palabras. Sc climinan lambicn dialcclalismos (105. 16,8%)." algunos arcaismos (53, 8,48%). y —capilulo curio-so— varias voces (45, 7.2%) que Autonomies habia lildado de «voluntarias» y a menudo «jocosas», cs decir, creacioncs ocasionales —muchas dc ellas de Quevcdo. po( cierto— que podian considcrarse aislados actOS de habla más que «alidades dc lengua. Aunque. curiosamente. algunas dc las palabras suprimidas en 177(1 (uerofl readmilidas despucs.1" unas cuanlas muy pronlo —ya en el Suplemcnfo dc 1780, tumbicn en 1803, cic—, lo que podria indicar cicrta vacilación o inseguridad de crilerios. lo esencial del diccionario de 1770. al margen ya dc las modiíicacíones en la nonienclaiura. es que los acaděmicos sigucn trabajando sobre los icxios. sobie los ya conocidos por SUS aniecesores y sobre oiros nucvos. La relcciura dc una autrtridad. la incorporación dc oca u otras, podian llcvarlcs a rcconsiderar una delínición. y evenlualmentc a descstimarla o a mcjorarla. Más aim: las Reglas de 1757 retlejan ya una preocupacíón lílológica que lambičn dio sus fruios. «Para comprnbación segura del uso que tíenen o han tenido las voces —lecmos en ellas— se han dc tomar las autoridades de las más antiguas impresioncs, u dc las que se tengan por más cxactas» (fol. 20).'' Sc adivina detrás de estas palabras la actuación de don Juan dc Iriartc. quien. preocupado por «la cxáciiiud en evacuar y apurarcnicramenie las voces de los libros elegidos», habia dctcciado con alanna que se habia papclctizado una edition 35 EssígiiUkáUvuquťikťiii I05dbl«uliin>jípů4ido^.^0w4nj[4gooe«iínws Se coauapc tuba u) cl aenso execsivo cntusiasmo dc Sicis». 36. Scgun la* enemas dc Ciurrido. dc las 625 palabras elimírud**, PI han vuclto a enlrar en el diccionario acadcmieo en algun munnniu de tu myecioría (hasla ISWU; el ciiudio can rcnliudo rmc de la aparicíón dc In cdkión de 1992). Noes una ciľra muy alu: indieartaqucenel 72.64ÍI de los caws la supresioo era razonablc. PI examen de los i/tlculos COtrespoodicrrie* en el f>HL£ creo que conlirma-ria, por lo general, eta impresiou Jľ. Tamhlcn en 1 J.5 Rŕsňiy de 1770. p. 35. i* lEXICOGK*™. pWľAMMICA DEUaaOLOS XVIII v XIX 47 itivdcrurpada (1569) dc la Agncuititra dc Hcrrcra; cso habia otasionado la inclu--•„ en el primer Diccionario de auioridades dc lo que los lexicografos llaniamos oalabtas-ťaniasma y acepciones-fanlasma. En su discurso de 1750 cxplica Iriartc lo oconido con la voz almania. para la que en 1726 se habia incluido una aeepdon 'iltnaeisa' avalada con un tcxto dc Hcrrcra cxtraido dc aquclla defectuosa edición, icxto Que, cotejado en la princeps (1513), rcsullaba cslar aťeclado por una Icctura errónca: «almanta» por precisamenie--- «almácíga»." Naturalntenic, en 1770 sc subsanó y se explico el error cometido. Era la primera vez —pero, por desgracia. lambicn una de las ultimas— que la Academia se autocorrcgia en una de csas inevitables meteduras dc pata que aqucjan a los lexicografos. lis disculpable coroeierlas; es mls grave peipctuarlas.^ Ľn 1777, cuando ya el volumen dc la C estaba muy avaiizado. surgió la idea dc oacer un «compendio». un diccionario más manejable y barato que —para atender las demandas dc) publico en tanto prosegulan las tareas del giandc— ofrccicra lodo cl alfabeto rcunido en un úníco totno. lo que. naturalmcntc, solo podia lograrse roe-diante la climinación de las «autoridades-). Manuel Scco ha pucstocn claro. con molivo dc una reedición facsimilar del que se llamó Diccionario de la lengua casiellana reducido a un lomopara su mm facti uso {1780).™ cuáles lueron las circunstancias en que se publico estc «nuevo» diccionario que arrebataria con el liempo a su hcrma-no mayor los honores dc la anionomasia: pues, en efecto, cl Diccionario dc 1780 cs la 3Ä- Lac at, p. 344 y 346-WS. 3* viasc. *\ fCtpcao. mi amCuie "PaUbins y itcpcionci faniwma en Im dicciunarim de la A.ade-mil», en ptenia en Im aciaxdel coloquia La néalogtc ibcrlqn? iVnwetali uf Hsini-Si*t*onnf, Pun» IV. I99SI A propintlu de lanustou ICMiogrilmis. pcio Cn d)Kl0OMÍC« dc olms Icnguas. no deja de *er cunosa la obscnaciou que iniroducc U Academia cn el prolog" dc ' 77ft *&> algiinm auHxcs y Ihceio-narlot estfangeroi se hal lan por cuicHiiniu dilcicnicü v«o que nu ki wtn. a lumciKiscncI scoiidoquc la> pxten. coino suvwle «ixi la WE aciutia. cuyx» nombrc se Mf ibu>c cn cl Diccionario de Tré\'t*ix >■ cn la Enciclopcdia R un »w dc Nueva-Espnňa, por c^iivocaclón nocida de no liabet cnlendido bicn un potaše de Antonio de Hentrn en mi llltiifia de Indiu, aqukn dan poituloi: cl qual Cit la dKaita I. lib 5. cap 11. hablando del Cocuyo (que el llaina Locuyo). que CS un ms»»o con alas parotide al c*cataba-jo, cspccic dc luciemaga imiy comun cn Us Islas E*piŕioU y de Cuba, dice: Tamabanle oV nocňe con tizones parquf aaidia a la lumbrr. y llamándaic por in aombrr. aeudlo. y ts Ian twye auf et cuyftdo m se podia tevantar. Cuirxi dixo Heneta que. lUniandole pol w noinbre. *uid i». c«o es. venia adonde le llanubnn. cittcndiccoo los autore* dd Diccionario de Trevonx y de la Encielopedia que «u iminbit* era Madia, por ignorancia dc nucara lengua o por la ligeTcva eon que los crtiangcra* suckn pasM pot nucUias coia». euyo yeiro se halla ya en oiros Diccionario«: dc que ha parccido advenir, para que no w cehen rneno« en cl nucsio esu y ouaa voce* scmcjanicsn (p X). Tcngaw en cuenia que no era. cn clccio. practica infreeuente cn los dicciunariea franccse* eon preicnSMiK8 cnCrdopcdicas cl cnriqucccr lu nomcoclanua con ««ec* designadoraf de realtdades exoticas. tomindola* dc dcccripcione« a fuentei ru redaciRiit? en rrancô. 40. Madrid. Real Academia Eípaňola. 1991 4. PřMO Al V«Bf7 « MtlUMl* pnmcni edición del que sc conuee conm diccionario «comun», »usual», »vulgar», «oficial» o -a sccas— «el diccionarlo». dc la Academia: una serie rcprcscntada en estos momemos por la vígcsimoprimera«in;ión(l992). El ptólogo tnismo dc 1780 tcvcla datos muy etocucnies acerca de la urgencia eon que aquel primer diccionario en un lomo sc ptcparó: y asi, por či sahemos que ta nomenclature responde cxacia-mente a la del torno 1 dc 1770 (letras A-B), más la del II (Icira C) dc esa misma edición truneada (tomo que. dcsgiaciadamcntc, nunca vio la luz, pero que al parecer cslaba ya listo para la imprenta), más —y cslo cs en vcidad deeepcionantc la dť los lomos III a VI (letras D a Z) del viejo Diccionario de auioridades. Es decir. que para las dos lerccras partes de la obra el caudal léxico rccogido era exactainente el mismo que cuarenta aňos atrás. Lo que los academicos no podían sospechar cs que esie diccionario en un (onto, concebido eomo remedio provisional y dc urgencia, tuera a convcrtirac —son palabras del propio Manuel Seco— en «cabeza dc una dinaslia [...] que Neva dos siglos con cl cciro dc la Icxicografia espaňola» (p. V). Tal enironí/aciôn no habría sido en si misma negatíva si no hubiera aearieado la clausura dc la breve dinastia anterior. I lay exilos periudiciales, y esie, visio con pctspcciiva histórie u. sin duda tue uno de cllos. Pues. en eleeto. cl diccionario dc 1780 se agotó pronto, hubo que hacer enseguída. en 1783, una segunda edición. otra más en 1791, otra en 1803. Y, a mcdida que sc succdían las reediciones, la Academia lue abandonando las tarcas del diccionario maior. cl dc autoridades. Fn la quinia edición (1817) nos cnconlramos ya con una mala scnal: sc supnmc del tilulo lo dc «rcducido a un lomo para su más ľácíI uso» y la obra pasa a Ilamarse, sin más, Diccionario de la lengua casitllana. La sustttueion se ha consumado. con la suplaniación del diccionario-nodriza por cl que fiie su criaiura. Se abria la puerta a que aquel. desposefdo de su liiulo, hubicra dc rccihir oiro postilo, cl dc Diccionario de autoridades. Y cllo a pesar de que la Academia, durante esa lase eritica dc transición. a caballo cntre el XVIII y el XIX. no dejô de advert» en los prólogos del »compendio» que seguía irabajando en el que todavía era «el Diccionario» sin tuás. Ya hemos díclw que el lomo dc la C parcela listo para la imprenta: stgiin cl prólogn dc 1780, estaha «cntcramcntc concluido». iPor que nu se publico? La perplcjidad aumenta euando Seco nos infomia de que, según se desprende de las atlas de ta Corporación, en 17S9 esiaba lermínadoel lomo III y sc dabacomienzo al IV." Al mísmo liempo. el díceio- 41 II piotogo dc IWI tamhiěn h.ihl,i oť <|uc los lomos scetincV' > tetcero csian «cnicfanicnic con-cluidoS". pero -lixlavíi inedit«». De nuevosunjc taprcguiua: íporquc no puhlicahn U Academia etiw do« lorncrt ya preparado*? ;£* que pcfferta etfem a queotuvieiu lerminada la reelaboraciůnde loiiei* volumene«? £» dificil tabcilo. pact li Corporación se manirlcsia pce cnioncci cn tenninos ntís bícn COnDrfi(Wri«OVKÍIani«:síenelpndnEfldel7R0«dÍcc(ywi^Íiecn!os4:l7SÍJT9^ y 180» rXtCUluWlA AlAD&OÍ* m los slums XVIII v XIX 49 : je 178) desiaca en poriada la inclusion de un nucvn Suplemenlo final para las letna A. B y C," el de 1791 hace otro lanto con los «nucvos articulos» intercalados n |aS letras D. E y F," cl prólogo de 1803 revela que cl irabajo de revision va ya |x>r 11 lern» L, y cl de 1817 que sc ha llcgado a la P. Pero. al murgen de que, entre medias. la Gucrra de la Independencia habia supuesto un duro golpe para la vída dc la inštitúciou, piicde que todas esas declaraciones relativas a la maretia dc los tiabajos del diccionario grande (y de cuyos resultados. supuestamentc, sc iba beneficiando el pe-queno) fueran algo más opiimistas que ia realidad dc los hechos. De olro modo, no se explíca que la emprcsa sc abandonara. Es significative que cn 1816. en un«crudiio nape!» Icido ante la Academia, don Martin Fernande? de Navairete se esforzara cn con veneer a sus colcgas dc la necesidad de conlinuar lus tiabajos del diccionario «grande».4* Ľllo indica que, de tiectio. la Cofporación lo hahia abandonado. Las Reglas para la correction y auntento del diccionario que la Academia imprime en 1838 one lot ionic* « habiůn de publica! -c»da uix> dc por M confonue te ravan acabandu». fn 1791 habla ya UDiibicn dc «la reimpnsíón de k« *cn icenot corrcgido* y aumcntMn». to que paiccc Hludir a una Umírá Ducva edición eixijunia y siinuhanca dc toda la coin. 4Í. «Scgunda edition, en la ipul st han cole*adn cn lo* tugaret ciKK>pmJ>tiiki loda» las voces del Suplenwnto que se pusoal lín de la tsliciún del iňoilť I7S0. y*c liaafladido OtlODIiCVO Suplcmenlo de ji lieu kií perteneuentci a las IctiM A. II y C», cl diccionario dc 17S0 íikIuú. cn cfecto. un Suplemenlo píro b A y la B V es Cf>ie el iraoafo de revision no *e dabo por cenado tunpoco pataoaspiimeiailctltl del alftfteio. eneno el mismo prólogo de 1780 advlerte. «Coma la Academia irabaja íiempre en dar al íiiyo |a m Dtccioaano) toda la peil'ccoon y aumciito que piicde. nunca cem de recoger raeei con que cnriqueecilc. aim de aquelU; lew» que *> hm publicndo ya- F.n la Dihlioievade la R A*, ic corecrva (■miriuseiilo voces de lo* Suplemenioi que 'e puiicron al Un de lit edieionei dc lot iína dc 1780 y 178), y *c han mkicalado cn lui Icuas D. £ y F nucvos aititulos. de los quales se dar* un Suplemenlo icparado». Hay ejcmplar de esc raro Stplememo indepcndienic en la Biblioicea i|e la Real Academia de la HiMo-na (dno cite que debo a la amabilidad de Kusa (íciihjuc). Na conoľco, cn cambio, ningún ejeniplar del que en 178í—sceun se deduce del prôlO£0 de I7Ô)—« hhndô -melto- a loi poieedurei dc la rnmera edición del eompendio para que «con íl vlnieranagoiardetudolo publieadocn la wjjiiitdj-. Nome el disiimo caricter de CSDS dos wplcinentos: para d dc t?S) bauab» reimprimir apaite el pticgoo plkRca corrcspoodtcnics al que cl lomo complete dc »c aňo ineluye al Hnal. cl de 1791. en cambio. hubo que componmlo ei profesa, puea Im adicionvs dc lat leim D, E y F cstaban inicicala-dai en cl cucrpo de la obra (cl diccionario dc 1791 no ioclity c ningún Suplemenlo al final). Por cierto. ninguno de esos dos supten>emos independicnics con.tii en el caiákigo dc Colaielo. ni sc conscrva ejciuplar de ello* en la Academia. 44. A. Coiarehí VBIledor. »IXín Mailin Kiiandcř de Na^ancie en u Real Academia ľquňola-. cn Primer cfmtnario de ^*'° P1'1"010 consistc rcalmente no lanlo en mostmr por el mero placer idiio de hacerlo cuanto en demosirar lo que en el articulo sc afirma. Aun dando por miicsio quc 'a ge»cralidad de las palabras y acepcioncs nucvas incorporadas a las dijiinias rccdicioncs del diccionario tuvieran un apoyo textual que no sc cxhibc (lo nue desdc lucgo scria mucho suponer; es patente la piucedencia cxclusivamcnte texicográľica de muchas dc cllas), subsistirian en las sucŕsivas revisiones de la obra njuchas tareas que se practicaron, sin duda, con desconcxion de los textos: manieni-nucnlO de voces y acepcioncs muy cscasamcntc documentadas —pcro que, horradas |as pistas, qucdan automáticamente equiparadas cn las columnas del diccionano con las que tcnian o podian lener detrris. como respaldo. hasla ccntcnares dc tcxtc^>—; inclusion o no. stguramente con base exclusiva en la tneta compťiencía idiomática de los acadcmicos, cn su mejor o pcor olfato, dc marcas sobic la vigencia temporal (anticuado, desusado, cle); retoqucs constantes o rcajustes radicales cn lasdelinicio* nes y las marcas (a veces, incluso, movidos los acadčmicos por loablcs propósitos umfotmadores). sin repaiar en que lo que un día se formuló, con mayor o menor fortuna, se habia becho a ta visia de unos wxtos: desdoblamienio o refundición dc ocepciones; inclusion de otras con la visia puesta mas en la logica del dcsenvolvi-inicnto semántico n gramatical que cn la rcalidad del uso id cual, conto sabemos, no siempre sc pliega a los dictados dc aquclla); nlvidos o inconsistencias en la red interna dc remisiones y cn la indication del scntido con que sc cmplcan las voces dc! cnunciado definidor, lo que. como se sabe. es especialmcnte imporuintc cuando dc definicioncs sinonimicas se trata. Kvidcntentente. la Academia luvo siempre el sincc-m propósito dc mejorar el diccionano, y muchas voces lo logró. Pcio su propio metodo de irabajo le impedía ver que otras, involunlanamentc, podia cmpcorarlo. Ľn cual-quicr caso, cs nccesario recordai, de nuevo con Manuel Scco. que -> volumen et sin dudá inu gm Ik jnic al lado de loi Krik» tvata, pcio que no um nadá dtieeiůu» a la ol. ímmiiiíLit, p. Vlil). ;XItllOK*HA ACADŮMKA DE lOSSIGLOS XVIII V XIX 53 dos notables innuvaciones - -pero sorprcndcnicmcnic fügaecs, como enseguida dire— «i sU presentación formal y tipográfica: en primer lugar, a diferencia de lo que ocurre en las anteriores, csia cdiciôn climina de la microestruciura las subentradas que repe-tian en vcrsaliias el lema anlc todas y cada una dc las acepciones. c imprime cl tcxio ■to esias no, como antes, en párraľos indcpendientcs, smo a renglón scguido. In sc-ffundo lugar, las acepciones se numeran coirelativamente. con cifias arabigas. —Sin embargo, la Academia se desdice de ambas novedades sin dar ningu-iu explicación al respecio— cn la cdiciôn siguiente (1803), que vuelve exaciameme al modo de presentation que tcnian las primeras: acepciones cn párraťo aparte, no numeradas y encabczadas por la repetition del lema cn vcrsaliias. (Y, como vcrcmos, >i la Academia no lardó mucho cn darsc cucnla dc la utihdad dc una de las dos Innovationen que habia ensayado cn 1791, diľcrirá más dc un siglo la adoption dc la otra.) Por lo demas. hay una importantc novedad que prcscnta la edition dc 1803: en esc afto se decide, contra la practica de todas las anteriores, dar caracier de leiras indcpendientcs. a efectos de ordenaeíón alfabética. a los dígrafos ch y II. Se abre asi un forgo divorcio entre cl orden alfabčiico cmpleado por la Academia (y, tras ella, salvo excepciones, por todo cl mundo dc habla hispana) y la ordenación internacionál del ulťabcto latino, divorcio que llega hasla la cdiciôn de 1992 peru que. como se sabe. cstá ya deeidido superar. eon la vuelta —nóiese bien al oiden que la Academia misma utilizó a lo largo de todo cl siglo X VIII —En la edición dc 18171a principal novedad cs la introduction dc unas nuc-vns y más precisas nonnas para la ubicaeíón de las expresiones plurivcibalcs, con vislas a facílttar al lector su rápida localization. El procedimiento ideado entunces ha sobrevivido hasia hoy mísmo. en lo esencial. —No hay novedades dignas dc mention cn 1822, pero si die/ diu»- despues, cn la edición septima (1832). Parccc csta rcalixada dcsdc la obsesión por ganar espacio, pues es lo que pcrsiguen lodas las decisiones. La principal es una dc las ensayadas cn 1791, que ahora se adopia con carícier definitivo: la elíminación de las subentradas. con cl consiguienie encadenamiento de todas las acepciones en un pánafo úníco; dentrodccl, sin embargo, las acepciones no se numeran, lan solo se dclimiian me-dianie una doblc raya vertical. Algo de espacio sc araňô también con la elimináciou dc las abreviaturas «s.» y «v.» para sustantivos y verbos: la indication dc genera («m.» o «f.») bastaba en los primeros para saber que lo eran. y en Ios segundos la de «a.» (activo, cs deeir, transitivo), «n.» (neuiro, es deeir, intransilívo) o »r» (reeipro-co, hoy pronominal). Sc supnmen part icipios reguläres, adverbios cn -meine que pro-cedan dc superlalivos. cicrtos supcrftuos derivados nominales con sufijo -írro y algu-nos rcfranes. La indícación "en algunas partes» se suslituye por la marca abreviada «prov.» (= provincial). 54 ■Ynttu Äivahl/i» Mum«. . —No hay novcdadcs important* en las Ires cdicioncs siguientes (18.17, 184.', 1852), aunqoe cl protogo de li scgunda de ellas (la f de la serie) bace iattresantci considcracioncs —muy a la defensiva sobre ncologismos y iccnicismos. - Llcgamos ■ la edition dc 1869, que es, de ludas. la scparada de la precede«■ ic por un mayor lapso de licmpo: 17 aňos. La principal novedad que presenta cs l.i ciimiruíciôn de las correspond c n cms latina-. CS dein, de esos cnunciados que venian aparcejendo desde Auloridadet «I la inayoria dc las accpcioncs y que. para intcligcn-ciu del diccionaiio poi parle dc lus cxiranjcrus. ioniiulaban mediante una u>/ o tu circunloquiolalinoseleontenidodclaaccpciôn Muy caracicfiffic» de Ul vieja lexi-cogralia. csas cquivalenéias lalinas eran ya anaerónieas en 1869. y la Academia k prapooia susiiiuirlas por etimologlu (con las que algunos. acaso, las confundiani. aunque lodaviu no estuba preparada pam dar cm; pasu (luriosa novedad dc la cdición de 1869 es la que su proIngo formula asi: «(Hro aumentn indircetn. y no esCBSO, tcsulla (ambien de haber suprimido la calilícación de unlUwidas en muchas voces quo hasla aqui la llcvahan. i.dilkacion que podia retract de cmplcailas a Ins que mi ran como un csiigma aftenioso la mucha cdad dc un vocablo» Nôlcsc bicn: no se dice que sc supnma en una palnbra la nnia de anlicuada porque sc hava COfflpfObada que en realidad no lo csiá. sino para ver si asi la gentc. desaparceido el posible ctccio disuasonodcaquella marca, «c animaa usarl.i I'ocos. .imis i\iiMiiovii.iränmejorquc Ote l;i interna cnntiadicción acadčmica enire el papcl dc mem nolario del id: i la Corporation ha querido adoptar y su permanente ptopcnsióri inieivcncionista so-lire cse misuio idioma." La 12' cdición (18R4), la pcnullima del XIX. es sin duda una dc las mas innovadoras en toda la hisiona del diccionano acadcmico." Ldicion, por elln. muy 51 1 .i decision audčmitn de 1H69 ionte los arcaismos tue tciioulada pi» Cucro(víd M. Seco, i i-r Cuciso al l)l(OUDUM) iV lu Academia Lipaňolii». m I Umhin Ji leu/ng/ullii rt/nmi/íu. Mudnd. Parnninfo. 1987. p IX<>). > e*a crliK« puicctquc lu/omcllacn b Corporation, puei tctuclu ■""■■'■ - 1**4. aunquc *n un pirtafo mas b«en confuso nil jumcnlo induce!«« eneat ccido en cl piologo de la edu «m anlcnoi K «erca cd cstn a wi Ulbim» limit«, pnr habci-r nlioia udopudo regia má* etici/ para cvilni que llcvc cl ulilkalivo dc nnficuada ninguna vw que no deha llcvarlc. ctuA en que. dcicoaiadis muy poca*. ctiárt cuamu viven ton juvcnmd čierna en lat vilu- de ingcnii» ptócctcs dc lo* wgta> XVI y XVII.. No *c cup!«! cull c* Mu «icgb-. prie c» evidente b Uk'ILi de k>Mcp.)i>n de (iiľivu. quiľ» liabi.i pmpueslo diuinguii 1i\ »voces iinHxutu uue la.nm mu-cho tot cbaicos. y aunquc han dcjailo de nunc no hon muerto n) mnrir pucden» dc lai «oainvnlai. muciu*, qucuurnn wloaulorn aninla.K,«- (iijWScsai. pp. I *(> 1»'.'i I a Acddcmu pondrá en pnk-iH'i cm nigeierKia a panu dc 1925, al lotrodiiiir b distincinn olle xxťi »jniiiiuitilii» v «drmuiLis» Ictus Utluius vcihliijn i n'( [j* lltnuil» poi Cuervo en b poubdilod dc .luponci dc inlomiacioti liiihk puis poncilo en cjeciiclón con ťiiaiiliiiN y para que la odociipciůtí de uijiiclUi c*lc fundamcWadii N I i -na mcinofu picícntodn cl 10 de dHicinbrr de 18M pot el nuuquéi dc ■■- at ■■ lc la Academia, «e jfitmíi que hn miemhtoi íle b tomioon que liiibía ocnlendido- en b LfcUCOOaAlU rfADÍMiCAIIl.UBSMLOSXVIIIvXD( ijiotiarne. presenia Ircnle l la anterior modilleaemnvs en mdos los ttentes. Ctapc »afido por e' tipograTico (los lemas, por vez primera. van en negnia. pero con iniciál maj'úscula. no. com» ocum boy, minúsculaľ Hn el diccionano dc 18«4. al dccir de su piólogo - que rcdacló el \ecrctarit>. Tamayo y Baut . ' «1*M alflculoí nueVM N cucntan p*11 '»ile^- >' P"* deeenas de miliares Us adiciones v enmiendas hechlS en los amiituos». Y, en eteim. la ŕfivucntaciňn cnnlmuada de los diccionarios dc la Academia arroja U impresiou dc que para esia cdición duodecima se ivlormulíuon muchisi-mas definiciones. P«r vc? pitmera sc menemn^ en el prólngo la colabfttación de las mas ant.guas Acadenuas hispaiioanwricanas. entumes recien rundadas, pero la adoption masivu dc amencanisii\ns no llcgará bttta 1923 Novedad de la rtomcnclatura. muy acertada, ea la elinunacíon de dirninutivoa y aumtniauvoa do lexicalizadoa (eon iocremento, en cambio. dc Ins que si lo esian), asi conto de suptrlativos regularei En la microesinictura, b novedad mas visible ea la incorporacion dc erilnologlaj que desdc entonces irán ya siempre cnlrc parčniCM- y a caniiiiuución del lema; el esfucr-zo de !a Academia en esie pumo hubo dc ser considerable, pero no 1c ahorró criticas Para econornizaj espacio, se miroduten abrevjituiaa de naaea eaneras, como «L', i e s.»> |- Ůsase lambién como nisUntivo). Fn fin, sus rcsponsablcs pmclaman, con indisimulado ofgulli>. que e%ie diccionario es. si se exceptůa el venerable «de auton-dades», el tticjor de ciiantus hapubh,; íl 1 i \cadeima. - I a cdición de 189«>, en la que icrmma nuesiio cecomdo, no pnsenia Dingu tui novedad reseňable frenic a la anterior. Noa bentoB accfcadu muchoal diccionano de nuestro), dias, pťio si exiiminanms las patinas del que sc publico en el penúHmio attodclsiglo XIX aim cncnntramosbastante\difcreneias con cl actual: por citar solo un par dc ellas. lax acepcknes no van numeradas —lo itan ya siempre a paint dc l'M4. como lo ha h i an ido uxccpcionalmentľ en 1791 .u y los vcrbos mnsitivos e iniiansilivi.» se sigiKH Uaiiiando. respeelivaiiienle. «atiivos» y mtcuirosx. ťl tilulo dc la obra sigue sicndo Diccionario at In lengua castellana, puej el gentilieln gspaňola no se adopió hasia 1925. claboraciôn dc la edioón undeem ■, . ■.,r Uis .dcloiot. dc ella. ^ritn prapuctto uo ouc*o «li'lodo dc ioth.-ción pin el hiluio/)MT»>«ti'io> i "• - . ■t.itm.h dc b Acadcmi.i fUr*uV>U-. en A/cm.-W. Jr la Academia Etpaiola. I. M»drtd. 18TU.p. ;tOI Acu inKiMiviLoiic-.,»« den. obviamciii. 51. Asi lo reveb cl d? b cdición I j' M Curinstmcnic. una -hlstncncliode \jx f/ef>lai áe 1757, que y« no apurccccii Ix de I7M, luibiü c«ahlecido "ludifncniciatcpcHme*. fiaw« y nuxh-sdc hjMai pntCBcaei »-niiiincta- "ndenuo dc (»dn AhkuIocobntamtrOf arahn. pata nvivor b.ilidad en hallatloi cuaudo *e hui^ucn-(fol 2h-26v*l " PeDKO ALVAREZ Dl Miramb* Esta es. a grande* lasgos, la traycctona del dictionary comůn de la Academia durante el tramo cronológico q uc t|ucrijinios cutjiir."^ Pero uti«i história dc líi Icxíco* grafía académica decimonónica no se agoia con cstc capítulo de las rcalizacíoncs efeciivas, sino que ha de atender tambié» al de los proyccios ftustrados. Dioamos algoacercadccllos. El periodo que discurrc enirc la (iuerra de la Indepcndcncía y los aňos cemra-les del XIX es el más oseuro y anodino en la história de h inštitúciou. La Academia vivió momenios verdadeiamente crílícos: la cronnlogia de los diccionarios, dc apart-ción tan regular, no lo rclleja. pero la Academia atravesô emonces sus momenlos más bajos. y tuvo serias dilicultades económicas para poder publicar los diccionarios de 1837" y 1843." Sintoma dc languidez era que con frecuencia lardaran iiiucho en cuhrirse los sillones vacios. Pero en 1847 se produce la revivlsccncia: se prnveen dc golpc todas las vacanles. se crean plazas nucvas y se prucede a la redaction dc unos nuevos Eslatutos, los de 1848. Mas importames son los que la Academia redacta una dceada despues, en 1859, pucs habrian de estar vigentes durante mucho más tiempo, y porque en ellos da muestras la Corporación de querer rccuperar. con cl proposílo dc una denodada laboriosidad. el tiempo pcrdido. En lo que a nosotros nos intercsa, que son los diccionarios, cl articulo II de dichos Estannos de 1859 cstablcce lo siguicntc. Sera fiinsiante ocupacion de la Academia Ibrmar y ennuucccr cl Diction a-rio Etímologico, miisirando a la vez las alieracioncs y trasťormacioncs sucesivas que ha cxpcrímcniado caóa paiabra: cl Dicciooario autorízado con testimonies del buen uso que dc eada vo/ han hecho los cscritores doctosi cl Diccionario dc voces dc artcs y oficios: cl de sinónimos; cl de provincialisme*: el de aicaísmos; el de neologismos. ycl dc la rinia; piocurondo sacara lu/. periódicamente cl frum de mis tiahajos, asi como tanibicn publicar compendios de estos mismos Diccionariov acomodados a las lacu lindes c inteligencia de twla clase dc persona». 55. A la* cdKionc* C-Ikialcs del dicctorurln academicc- eabrii antidir Ins do* edition« tnrtcgid.ii if ic del diecionanO de 1837 publico en Pan» Vicente Salvi (18)8 y |S41) y. «n fin,Us edietOřies puala. La Academia, en cl prologodc 1832. seqocjadc «fas rcinipresionet fiimvas hocha, por aiguno* pnnicu-lares lucre del reim». Y, en efecio. cl comic ue la Vinna mentions icia dc Vnsilles. 1824 iBibliatcea Maóytea de laßlologta tvsKUuna. Madrid, 189). col. 1508). >• Alvar Bzqucrra «ra mit de Parte, 18) I '•& Diccionario dc la Academia en sus prútogoi». p. 115.not» 5). Mi* fraudulent» pflreoc icr una que dio a conoeer Camilo J. Cela («Notieia de ajgunas etueionc* quia no muy conocidai». en ľapríťs de So- Armádam, n" 165. dicKmbic de 1969. pp. 227-246) ,ť mna dc una edition que. aimquc enformato algo menor y lexlo a do» column« (enWZ de a ttcj), reproduce o tnuta la ponad* de la novena edition. 184). aunque. cumsameiile. copia d lexio (no solo cl dd prôlogo. como wňala Cela, slno Uiubiěn cl dd cuerpo niisroo dc la obra —»i he podido comprobarlo en el cjcmplar que poieo —) dc la OCiava 1837. 56. Véase Molin», lac Hi. p. 223. 57 A. Maitlla Taxon. -Porn la história del accwnaria». en BRAU. LXÜ, 19R2, pp 441-443. itxxawlA AfAOfwifA nr. ins «kilos XVIII v XIX ;: Un cspcctacular dcsplicguc de mlenciones, como se ve. Nadá menos que ocho diccionarios dislintos quería publicar la Academia, a la calwza dc cllos uno ŕtimológico» (que por la description que dc cl se da podriamos llamar histórico)1 y oiro dc uutoridades. Lo sorprendeme es que la Academia no mencione en ese articulo I jnio diccionariu que veidadcramente existia. y que constanlcmemc reeditaba: cl que solía llamarse entonces «viilgar«. En cambio, otro documento poco conocido y rlc aran interes, impreso por la Academia cn cl mtsmo uňo que los Estatulos (1859) con cl titulo Pian adúpiado para sus lareas literarias.* desarrolla más pausadamen-K cl referido articulo II y habla yu. como es lógíco. de nuevc diccionarios. Ademas, iec0nduce la denominación netimológico» a su sentido más cstnclo y. muy pertinen-tcincnic. cstahlccc una inieracción mutua entie cl descado nucvo diccionario dc auto-ridades y el vulgar, como queriendo devolver a cstc un fundameiito documental que. al nwtios parcialmentc. habia pcrdido: Nucve son los Diccionarios cuya roonación w de*igna por cl Gobicmo dc S. M. conto ocupadón consiame de la Academia: algunos de ellns no sc deben comenzar n imprimir hasla dcspués dc tcrmiiiíidos; otros se pucden publicar por partes y conto trabajos preparatonos. Sc deben dar a luz ya completus: El Diccionano vulgar, cuya undecima edición se llevani a cabo en la forma acoidada: para las soeesivas sc suprimirán las conespomkncias laiina»." El Dicciotwrio de Autoridadcs. al cual servira de base cl existente: de su cotejo con el de la kngua sc sacará la venlaja de apoyar eon bucnos tcxtoscl uso de las voces que aún caiczcan dc cstc requisite, y de completer hasia donde sc pueda los testimonies de las que ya reunen tal ciicunstancia. El Diccionario de Simininius. loniando por punto dc patttda lus diverse« cstudios hechos ya »obre la materia. El Diccionario de Neologismos. dondc sc incluirán las voces derivadas dc tan impuni fiieiite, a eontar desde principles del siglo decimoctavo. con cxprcslón de las inadmisíblcs dc todo punto y dc las que se pueden usar con más o menos paisimonia. El dc la Rima, euya indole ihi prescnta dilicultades que impidan lu/ ames del pnninio Setienibrc. 58. Note« que ntculrara a la ve/ -las altcraCMiKS y irasformacíone» sueeuvas que ha cxpenmcnin' ■*■'.-.'.!. |\iJ'iitj.. 50. Fue rcd3Ctade por una comisión inlcgnda put Ventura dc la Vc&i Ipresidenicl. Juan tugeiuo Hartrcnbusch, Amonio Alcalá tialiano. Aureliano řcrnaudcr-Guenn y Anlonio Fenci del Klo Isccrwa-tio). 60. De heelio. se suprimien» ya en la edicion undCcima. como sabemos 58 ITIIHI ÁlVAdlř im MlRAHlM Se puedcn ir dando a luz por panes los Dictionaries Elimolôgico, de Ano. y Oficlos, de Provincialismos y de Arcaismos. si sc adopian por fuodamento las siguientes divlsioncs: fara el Dtecionario Eliinológico, la de los liiíerenies ongenes de la> voces de la Lengua castcllana. Para cl Diccionari» de Ancs y Oficíos, la natural de las unas y de los otras, Para el Diccionario de Prouncialismos. la de los aiitiguos reinos de b mc-narquij, la de las repúblicas americanas de origen hispano y la de las islas que todavia son nuesiras; lo coul sc faci litará mueho con In acenada clccción de Acadč-mícoi correspond tenie* Para el Diccionario de Arcaísmos. la de autores de los diferenies siglo*. dcsde que sc comenzo a cscňbn en romance hasia cl fin de la dinasiía de A ustr ia en Espaňa. Al concluir la publication de cada uno de i™ que se imprimon por panes, o >*a completns, resolverá 1a Academia de qué modo se debe hacer el compendio del mismo. Como sc vc cl plan era ambictosisituO. puede decitse que desmedida y aun inge-nuamcnlc ambicioso. Y léngasc en cuenta que las tareas le.\ícográficas no «an las uni-casquedcbían llcvarse a cabo. /.Tenia la Academia los rnedios necesarios empezan-do. claro es, por los rnedios humanos— para llcvar adclamc im plan de tiabajo del que habían de salír no ya nueve. sino. conlundo el fraccionamiento dc los Ultimos mencionados y los compendios de ludos. varias dcecnas dc diccionarios? Produce desalicnio comprobar que lodo qucdó cn nadá. pues ni uno solo de esos diccionarios llegó a publiearsc. A panir dc esa (echa. menudcan las referenctas a algunos dc estos proyeciQs: el Diccionario de la rima. que eon gran oplimismo sc vela posiblc sacai en cl plazo dc un afto." sc anuncia como lisio paia su publication dicz aflos despucs. al mismo liempo que sc dice del dc sinónimosque «esiá lenninado y casi dispuesto para la imprenla»; ambos anuncios los hacc cl marques dc Melius en su i n forme de 30 de diciembre de 1869 (p. 230). Pero niiiguno de esos dos diccionarios vio la luz.*' Por otra parte, habia cicrta incstabilidad en los criterios: el pnilogodcl diccionario vulgar dc 1869 vuelveadccirquecl Diccionario eliinológico consígnará «cl origen, la formáciou y las vicisiiudes de cada vocublo»: y habia solapamicntos enire unos proyet-tos y otros: cn 1861 sc decide poncr cn marcha el Diccionario de voces yfrases anilauidasde h lenguacasiellana" cuyo eonlcnido lendria prcsumiblemenie mu- o1. Se habb dc «el ptoxime Scticmbic»; el Plan e*lä limudn cl 22 dc scplicmbic dc I Si* 62. Como observn Zamotá Vicente (p 377). la pub) icación del de b nim tc ľruwruia porqtic, segiln informs Möllns, cuab.i previ.-uo que fiieta atompiriadc dc «an naiado sobrc la Rttmicu. que ha dc powrse cn conHinancia con la Pnavdiu. hoy cn dbcuiiôn en nuestra* wsJcne* «. y e$c uatado no llevö ahMcne. 61. Zimora Vicente, p. ITS. La LraCöGFAMA ACADEMIC* in LOS st&LOS XVJ11 v XIX v. cho que ver con algunas dc csas «vicisiiudes» y con cl del siempre pendicme Diccionario dc auloridades. Para la conťccción de ešte y del vulgar, la Academia impi ime en 1870 y 1R74 sendas lisias de «escntores que pucden scrvir dc auioridad»,M mas no sabcnios en que medida fiicron despojados. De cualquier modo, en nueslro siglo. en que ese despojo si s« llevará a cabo dc mancra sistemática, lodos esos desvaidos pmycclos confluiran en cl dc un intcgrador diccionario historico.' La comision encargada de redaciar cl Plan dc 1859 invocaha cn su preámbulo «cl grun principio de que la perscvciancia allana las empiesas más escabrosas». Fal-10 esobvio, lal pcrscvcrancia, y no solo cnionccs. Pcro lambicn una mayordosisdc rcalisino. En la segunda pagina del diccionario vulgar, que por aqucl cnionccs olrccia copia de relranes. podía lecrse uno cn que los aeadémicos tal vez deberian haber fcpaiado: ^Quicn mucho abarca poco apricta». Mas no esiaria complelo el eapílulo de los proyeclos lextcografieos fruslrados de la Academia cn cl XIX si no nos rcliricramos lodavia al dc una obra que, (inalmcn-ic. si sc publicaria en cl XX: el Diccionario manual. La tdč» de publícar un diccionario alígcrado y más manejablc surgió muy pronlo, cn 1814. lo cual no deja de ser curioso, pues cn csas fechas, dc habcrsc lle%'ado a cabo, nos simaria anic cl comncn-dio dc un compendio. La Academia reeonsiderô la idea varias veces a lo largo del siglo, pcro nunca sc deeidiö a llcvarlaa la practica, sobrc lodo por lemor a haccrsc la compeiencia a si misma. es decít, a que esa edíción populai nieimara las venias del dKcionario comun." Solo cuando, a rai/ de la publicacion del cxcclcnlc Pequeňo larousseai 1912, vio la Academia que otros apostaban porcsa formula del diccionario »manual c iluslrado», se decidió a cntrar en liza con cllos." b4. Kicritons qaeputdrn «xrir dc aunxidad cn el ut'i tie la* xai's latiellamu. [Mddod. ISTÜJ. Caiálo&delo$&crti0r&quepi^enier*rdemrvridadfn*iuwttefa'' dc urn intcmo que anode a una Diu e.Miaidi dd viejo f>kxlvmrlv lie miivridade> cl pto)«!» dc otts cumplciiiciiiaiia. cl scguiido. was claboiado y extemn. pie^enu ya un solo Ittuilo reŕundldo (más om* dc anóniincf y c*1" (fc seudónlmos). y debiň de ser publiCKion mái difundida. äS. Curiosamcnie. hi&w, U intlneiicu de la Academia fmneesa, queen 1858 habia puMicado el primer unciculodc un fmsimdo l>.ai.tn»ain katiaiifue ihr la tangue irancaĽe («La Real Academia LspiAub y la Academie (iancaw. en BRAE. LXXV. I WS. pp 4|s-il6t budinato al piitnci — lambicn mieminipido— DUvivnanohisiorieoit la Espaftola (191.1-16). tetpondeii. mas que al modele- que su liiulo prodninn, al de uo -diccionano de aulondädcs". denomlnación que. dc hecho. aún figurata cn la de la comision encargada dc elabararlo. 66. Veanse. para lodoes». Coiaielo. pp. 34-31; A. Onarelo \Ulledot, «Don Manin ťcinaitclez dc Navarrele...o. p. 64; y 7jimom Vicenie, pp. i'J-374. 67. M. Secu. »La oUa vih de la Academia Uspanola noh» wihte el DKCic-Mřiouioninfř». en Hispanic linguistic S/udtei in ftwwiio- u/ŕ » Hodcrofi. (Moid. I he Dotplmi Bcoi. IW3. pp. I S3-1W. oMcacada ->l Panto áivahiy oir Mihwjí, Natural mentě, es mucho lo que nos queda por conocer de la história de los diceionarios de la Academia. Habria que examinar mucho más a fondo los dícciona-nos mismos. y habria que buceai con calma cn la documentación existente (impresa y de archivo) en busca de informaciôn segura acerea de los métodos dc trabajo de la Corporación: estableciniicnlo y actividad de las comísíones." mccanismos dc ftin-cionamicnto dc lo que ha llamado Seco el »metodo colcgiado»."" COrrespondcncia o falla de ella entre las novedades del diccionario y la documeniación conservada cn las fieheros de la casa, estado real en que qucdaron los proycclos pendicntes, etc. Scria intcrcsantc tambicn cstudiar las crilicas dc que Tue objeto cl diccionario dc la Academia, criticas que cast mined le faltaron, pero que. curiosainenle. airecian a rai/ de 1884. justo cuando e) instiruto haoe uno de sus mayoresestuerzosde mejora (pero tambicn se interna en lerrenos cspinosos, cotno lo era cl dc las ctimologias). Hubo desde las criticas, muy pucslas cn razon, dc expertos tan prcstigiosos como Cuervo (quicn ŕomiulô las suyas at diccionario dc I 869), hasla las provenicmes dc allciona do* rrui* o menos ehocaiTeros. pasando por las dc probables rcscntidos. Y, cn fin, liabcia que observar en que medida tuvo cn cucnta la Academia todas csas crilicas: la impresion que al respecto lenemos es la de que. por ese mecanismo reflejo dc quicn sc sicmc hostigado por todas panes y con desigual justification, tendió más bien a blindarsc y scguir su Camino. Cuando cn 1925 Amcrico Castro reseňa, nada menus que en la ftevista de Filológia Espaňola. cl diccionario publicado esc aňo. In hace con el desalienio de comprobar que los reparos que el mismo babia hecbo. y cn la misma rcvisia, a la cdicion anterior (1914) hablan caído en saco roto. «La Academia —comenia—, no sc por que, apenas sc hacc cargo de las objeciones >' eniniendas que sc Ic proponcn».™ La observation, en lincas generates,'' nrobablcmcntc es válida (ambien para epocas anteriores." A modo de conclusion dire que, en mi sentir. hay una linea o tase claramente ascendcnie cn los trabajos lexicográficos de la Academia. la que se inicia en el mo-men to dc su ľundación. da como temprano pern magm'fico fruio el Diccionario tic Pidal y eI Diceiimario manual Je la Academia», en Sinfiotuerat HiUHem)),- a Maria Jostfa Ctnellada. Madrid. Editorial Complgícnse. 1994. pp S»-i4?. 68. Dc I»» que, al pirccer, ' llcga hasia 1780.:i En ese momento. cl exilu mismo del diccionario cn im tomo supone un quicbro a panir del cual aquella línea no digo que sc haga desecn-Hentc pero si que sc estanca, sc hacc prácticamcntc horizontal, In que, iratándosc de una actividad eicntíilca. viene a cquivalcr a un dcelivc. «La Academia —he dc acudir una vet más a las palabras de Seco— dejó dc sentir la necesidad de publícar su gran diccionario. perdió la conviction de su imponancia fundamental, y preOriÓ la mill-dad practica de una ohra a la calidad cientifica dc la oua, como si una y ntra ľuesen tiKonipatibles entre si y la segunda no lucsc cn definitíva, como decía Casarcs. el "encaje oro" dc la primera. Nuevo Edipo, el híjo lue causante involuniario de la muerte dc su egregío padre» ' Hc eítado más arríba un icxto del diseurso pronuncíado por don Juan dc Inartc ante la Academia cn 175(1 cn que insistia cn la posihilidad y aun la necesidad dc mejorar y pcrŕcccionar (cn el scnlido ctimológico dc 'complciar') una obra ya de suyo rica y cxcclenle. «Tampoco diseurro —seguía diciendo cnlonecs don Juan— que a ningunu de los Individuu* de lan sabio Cuerpo se le oculle cl ínmenso irabaju. csludlo y desvelo que se necesílan para ver esia obra en su mayor auge». Inmenso trabajo. estudio y desvelo; si alguien hubiera lepetído machaconanwnie esas palabras en aquellos aňos clave que siguicrnn a 17X0, tal vez la Academia no sc hubiera apuiitadoala formula más ťácil, tal vez no sc hubiera dorrmdocn los laurcles. Cicrto que pucde ser íiiútil lamcntarlo a eslas alluras. a dos siglos dc dištancia; pero acaso no lo sea recordarlo una v« más, por si fuera tambíé« aquí aplicable, a tuenor escala. eso de que los pueblos que no conocen su história están abocados a repctirla." 7J. hulíc lit mwln» tlogii» ijue ha meieeidu Auinrubäet. nuenii deUAcar el que le dedicú J. l-'itmiaiMKc-Kclly, aliuc4ndol(Kon Ic« diccionanogde Linie, dc loi (ioiiiiii. dc Otfc«.'í«numM/ť^uW CfimnLa len mélodi» cÍcimUko' de MM Danneoetet. Hni/lck) y rhonvu, y a In monumental ohra en puMtcnclOn c» la Impnnij tlaiľmkm. «1 moJemii eiudim kí oenie inclinadu cuodemamda fociliJada nottr Iva defectos — txiMaiKc palcmci— del Dittionario dc la Acadcntia BtpaAola. Eia. na enihligo. murnisUlKi mejor que ningůn rtfn de lo* publicadot por enionces en l-irnipo, c* ahom dc inapreciahle valor paia los cmdilos y lue lan ««ctvivainenle buenu para su Ueuipu que en 1780 lue reduCido a un miicio volumenu {Umoria dt la Uierawa fipaAola Jude los origents hauo tl oAo 1900. Madnd. La tnpana Vlodcina. s. a. p. 464). 74 i>Introduceiůn» etud«, p XII. 7J. AgndeKd a M" tu/Gon^nle?. Cecilia I.öpe?-Arwdn y Rma GcnUiuc. y a BI vira ťcmanil»